viernes, 9 de diciembre de 2016

Cartografía Del Ruido - Cartografía Del Ruido (Autoeditado 2014)

La Corte De Los Milagros fue un grupo cantabro liderado por David DeLlera que grabó dos ep's a principios de este siglo. En 2002 incorporan a un nuevo, y nobel, guitarrista a la banda, Juan Pérez Marina, con el que afrontan una gira que les lleva a tocar por Inglaterra y Francia además de en diversos puntos de la península Ibérica. En 2004 se presentan en los estudios Rock Soul para grabar un largo con Carlos Torero a los mandos. Aunque en su momento se rumorea que Universal Music se encargará de la edición de esta grabación, al final las canciones quedaron sin plastificar.
David DeLlera comienza un nuevo proyecto bajo el nombre de Hermosos Vencidos con los que sí consigue plastificar en 2006 el disco La Ciudad De Los Semáforos En Verde a través de Flor Y Nata Records.
Por su parte Juan Pérez Marina recala en Madrid tras unos cuantos años de reaprendizaje musical después de sufrir un accidente por el que casi pierde la movilidad de un brazo. Allí conoce a Javier Corcobado, más o menos estamos en 2010, y entra a formar parte de su banda. Con él graba los discos Luna Que Se Quiebra Sobre La Tiniebla De Mi Soledad, Te Estoy Queriendo Tanto y alguna canción de las que aparecen en Los Estertores De La Democracia.
Aunque la idea de Canción De Amor De Un Día venía rondando por la cabeza de Javier desde hacía ya bastante tiempo, debió ser hacia 2012 o 2013 cuando decide ponerse manos a la obra para convertirla en algo tangible, y Juan Pérez Marina recibe la invitación para participar en ella con la composición de unos cuantos fragmentos. Invitación que lógicamente acepta y que se convierte en la chispa que acaba por provocar la creación de Cartografía Del Ruido como vehículo para dar salida a sus propias composiciones.
En 2014 ve la luz el que es por ahora su primer largo, disco del que pasamos a hablar un poco inmediatamente. Y ya que nos toca hablar de cartografía, no sé si ustedes se han fijado en que entre todos los trazos que delimitan la frontera entre el Sahara Occidental y Mauritania, solo uno es curvo, mientras que el resto parece trazado con tiralineas. Parece que fue una argucia francesa para dejar en su zona de influencia las minas de Zouerat, las mayores de hierro a cielo abierto que existen en el mundo. Desde allí, el mineral se transporta 700 kilómetros a través del desierto hasta el puerto de Nuadibú. El tren que se encarga de hacerlo alcanza los tres kilómetros de longitud, doscientos vagones arrastrados por hasta cuatro locomotoras con una potencia de 3300 CV que desplazan 22000 toneladas del mateiral en un polvoriento viaje de 24 horas. Aunque no está habilitado para el transporte de personas, son muchas las que lo utilizan para trasladarse de una ciudad a la otra sentados sobre las tolvas que transportan el material, embozados con sus pañuelos para evitar tragar el molesto polvo que sale de los vagones. Al arrancar, los ocupantes de los primeros vagones gritan para prevenir a los de los vagones posteriores que se aproxima la violenta tracción que se va transmitiendo de uno a otro hasta que todos están en movimiento. Durante el viaje, los saltos entre vagones para compartir té, galletas o frutos secos dan fe de la camaradería entre los que realizan el viaje. Viaje que después del arranque, una vez sumergidos en el desierto, se torna tan minimalista como mágico, que según cuentan transmite una extraña sensación de tranquilidad y desconocimiento, y la posibilidad de presenciar, una vez que ha anochecido, uno de los cielos más estrellados y bellos que un humano haya visto.
Nunca he subido a ese tren, solo cuento lo que he leído, y mucho menos he hecho ese viaje, pero si he escuchado este disco muchas veces, y no puedo dejar de pensar en que las emociones y sacudias que provocan ambas experiencias están intimamente emparentadas. Así que lo que hace tiempo describimos brevemente por aquí como rock instrumental que pone sobre el mapa la ecuación formada por calma, tensión, electricidad, ritmo, belleza, dolor y repetición, me parece ahora que queda mejor definido con las imagenes que llenaron mi cabeza al saber de la existencia de ese amasijo gigante de metal que atraviesa impertérrito el moldeado desierto por el capricho del viento.
Para la grabación de estas seis canciones, cinco en el vinilo y una más en la descarga digital que proporciona, Juan Pérez Marina contó con la ayuda de Jesús Alonso, Sergio Devece, Susana Cáncer y Javier Corcobado.
El disco se vio prolongado al siguiente año con la edición del single Ruido, que incluía el tema titular, una remezcla del mismo a cargo de Homophonia y una versión grabada en directo de La Vida Es Un Sueño, original del cubano Arsenio Rodríguez.
Para rematar el asunto solo nos queda decir que Juan también ocupa el puesto de guitarrista en Leone, y que en alguna ocasión ha puesto su guitarra al servicio de Forastero para sustituir al mismísimo Javier Colis. Como Cartografía Del Ruido se le ha podido ver solo sobre los escenarios, pero también recientemente acompañado por Julian Sanz al bajo y Luis Corchado a la batería, ni más ni menos que la sección rítmica de la primera formación de Mar Otra Vez.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Javier Corcobado - Los Estertores De La Democracia (No-CD Rekords 2014)

Ya hace años que comenzó a gestarse en la endiablada cabeza de Javier Corcobado el proyecto Canción De Amor De Un Día (CADUD). Según sus propias declaraciones, la primera anotación en sus diarios que hace alusión a este proyecto aparece en octubre de 2004. Ahora, mas de diez años después, todas las noticias avisan de que el fin está próximo y que más pronto que tarde este ciclopeo proyecto será presentado en sociedad en un espectáculo de 24 horas de duración que aunará música en directo, videocreación, performances y otras artes plásticas.
Según me han contado, y tal y como indica el título, la idea original era la de crear una única canción de un día de duración, dividida en cien fragmentos, que sería editada en un novedoso soporte físico que no permitiese avances rápidos, ni rebobinados ni la pausa, solo la reproducción desde el inicio de la pieza, lo que obligaría a quien quisiera escucharla en su totalidad a dedicarle las veinticuatro horas de un día sin interrupción. Vamos, una locura que apunta a la sien de estos tiempos de deglución rápida y fragmentada de todo lo que se nos pone por delante.
Pero como bien se indica en el texto de presentación del proyecto, la música genera imágenes, lo que se tradujo en la decisión de que cada uno de los fragmentos fuera acompañado por una pieza visual de la misma duración. Esta idea aportó una nueva dimensión al proyecto, en el que al final han convergido una larga lista de múscos consagrados y más nóveles, junto con realizadores cinematográficos, videocreadores y artístas plásticos. Me imagino que también habrá complicado la creación del novedoso formato físco que la albergue, al que han denominado La Huella Del Vacio, y al que se refieren como un objeto de cuerpo orgánico y alma artificial.
La lista de artistas que se han encargado de los cien fragmentos que conforman esta canción (ayer se anunciaba que la parte sonora del asunto está finalizada después de un largo proceso de masterización a cuatro manos entre Gonzalo Lasheras y Javier Corcobado) alcanza los 60 nombres en la web del proyecto, aunque las últimas noticias hablan de 63 propuestas musicales implicadas. Nombres que van desde los conocidísimos Bunbury, Amaral o Vetusta Morla a otros que nunca antes había escuchado como V De Amor, Sixto Venganza o Eureka Hot 4, pasando por muchos favoritos del que esto escribe.
En 2014 se presentó oficialmente este proyecto por partida doble, por un lado algunos afortunados pudieron ver el espectáculo Pequeño Preludio (Inmortal), de dos horas de duración, que juntó sobre el escenario a Javier Almendral, Gonzalo Lasheras, Jesús Alonso, Agnés Mateus, Aintzane Aranguena Oar-Arteta y Javier Corcobado, bajo la dirección de Juan Navarro. Por el otro, se editó el disco que hoy nos traemos entre manos, Los Estertores De La Democracia, que de manera ilustrativa lleva por subtítulo LP Avance De CADUD.
Lógicamente este proyecto desborda el formato LP, y quienes lo sufren son las canciones, tres de ellas aparecen recortadas para acomodarse a los surcos del vinilo. Así que podemos tomarnos el disco como una visión panorámica de lo que está por venir. Los dos minutos que aparecen de Ruido Despacio, de los 20 que la conforman, nos asoman a un espeluznante experimento de ruido inmisericorde y sibilante, que tiene el honor de ser la pieza más antigua que se ha editado de todas las creadas por Corcobado. Datada en 1980, e interpretada junto a su hermano Gustavo, esta vuelve a señalarlo, otra vez, como pionero de tantas cosas en este país.
Entre 2012 y 2013 se grabaron las otras cuatro canciones de este disco, en Les Falta Amor madura la idea que ya rondaba por Susurro, la canción que abría Editor De Sueños, la de una sociedad enferma y mala que ha dado la espalda al amor. El Mar Es Mi Corazón y Sombrero De Barcos, que es una delicia, retratan su obsesión por el mar, que empezaba a hacerse patente en Arco Iris De Lágrimas, mientras sigue cantando al amor. Los Estertores De La Democracia ocupa toda la cara B del disco, su versión integra de 30 minutos se puede escuchar en la descarga digital que lo acompaña, es toda una experiencia de la que solo diré que ese estribillo que grita "libre, libre, libre..." me suena hoy tan revolucionario y definitorio como aquel "destruye, destruye..." con el que nos increpaba Jorge Martínez cuando éramos jóvenes.
El conjunto, como buena presentación, deja con ganas de muchísimo mas... y ya queda menos.
Participaron en la grabación de estas canciones Javier Almendral, Gonzalo Lasheras, Fino Oyonarte, Larry Martín, Josu Urquidi, Juan Pérez Marina, Jesús Alonso, Susana Cáncer, Javie Díez Ena, Nerea Castañeda, Sergio Llanos, Gotzon Garay, Arkaitz Garay, Justo Bagüeste y los niños Nora Uriarte Aranguena y Hugo Lasheras.
Nota para los curiosos e impacientes: Se puede escuchar algún fragmento mas de CADUD en El Futuro Que Imaginábamos En La Niñez de Les Rauchen Verboten y en el debut homónimo de Cartografía Del Ruido.



jueves, 1 de diciembre de 2016

La Femme Fakir - La Femme Fakir (Luscinia Discos 2015)

Lo decía Javier Colis recientemente: "Hay épocas muy creativas en las que sin embargo nadie se interesa por lo que estás haciendo, lo que no quiere decir que estés de brazos cruzados”. Frase que describe perfectamente lo que me pasó a mi con este señor después de la edición de Otra Nube, tercer y último disco bajo el nombre de Javier Colis Y Las Malas Lenguas. Ocurrió en 2009 y desde entonces le perdí la pista, y durante mucho tiempo pensé que había entrado en un hiato discográfico similar al que separó su último disco con Mil Dolores Pequeños del primero junto a Las Malas Lenguas. Pero no fue así. Me di cuenta hace un par de años, que me dio por indagar concienzudamente en lo que andaba metido.
Resulta que mi investiagación me llevó hasta Los Cuantos y Forastero, proyectos, ambos, que surgieron en 2011 de las relaciones establecidas entre los miembros de bandas como La Familia Atávica, Ginferno Y Los Saxos Del Averno, Dead Capo, y como no, Las Malas Lenguas.
Junto con Julen Palacios (Las Malas Lenguas, La Familia Atávica), Adrián Ceballos (La Familia Atávica y batería en el segundo disco de Las Malas Lenguas), Gloria March (que se estrenaba en esto de la música) y Kim Warsen (Ginferno) forma Los Cuantos, mientras que en Forastero cruzaron sus caminos, además de Javier Colis, Javier Diez-Ena (Dead Capo, Ginferno y también en el tercer disco de Las Malas Lenguas), Javier Gallego (Dead Capo, conocido por ser el director del programa radiofónico Carne Cruda, aunque a mi entender habría que recordarle eternamente por ser miembro de Insecto, con los que parió ese infinito disco que es Love Fiasco), Dani Niño (Ginferno Y Los Saxos Del Averno), y Abraham Boba.
En el periodo que va hasta 2013 Forastero dejaron grabado un tema en directo en el programa Carne Cruda, cuando aún se emitía en RNE, y Los Cuantos editaron dos discos de difícil localización en formato fisico, ¿alguien puede ayudarme?, y pasaron a mejor vida.
Y si esto no les parece suficiente actividad, el bienio 2015-2016 nos acaba de dejar El Submarinista En El Tejado, el nuevo disco de Forastero, en los que la baja de Abraham Boba ha dejado paso a la incorporación de Juan Carlos Ontoria (Los Saxos Del Averno) y Sergio Salvi (procedente de Italia) a la banda, además de Nada En El Espejo, disco en solitario de Javier Colis, y el estreno de La Femme Fakir, grupo en el que nos vamos a detener hoy un ratito.
En La Femme Fakir militan todos aquellos que antes lo hicieron en Los Cuantos, a excepción de Kim Warsen, aunque el proyecto nunca nació con la intención de ser una continuación de los mismos, sino más bien una mutación, según han declarado los miembros del propio grupo.
Toman el nombre de Koringa, mujer fakir de principios del siglo XX, la única femme fakir del mundo, como se la presentaba allá por 1937 en los circos de Francia. Huérfana desde los tres años, fue criada por una familia de faquires, de los que aprendió el arte de la hipnosis, lo que le permitía ser enterrada entre nidos de serpientes o caminar sobre las cabezas de peligrosos cocodrilos. Eso dice la leyenda.
Puede que el ambiente parisino de principios del siglo pasado en el que Koringa ofrecía sus actuaciones haya inspirado las cuatro breves piezas instrumentales tituladas Seamos Realistas, retazos de jazz manouche que parecen escapados de las cuerdas del mismísimo primo segundo de Django Reinhardt y su banda. Los nueve temas restantes forman un tapiz de rock enrabietado que se dispara en mil direcciones, y que contiene claras referencias en sus letras a esa gran estafa urdida desde los más altos poderes que luego nos han hecho tragar bautizándola de manera eufemística como crisis. El disco tampoco está exento de cierto humor, ahí tenemos (Sunrise) Amanece En Seseña o títulos como Estreno Marquesina, y está impregnado de un carácter explorador que de algún modo lo emparenta en intenciones con Los Iniciados. Puede que se me haya metido esta comparación en la cabeza por el tema Ruinas, que con ese mantra de "dos reyes, dos papas y una botella" y ese vaivén sónico podría encajar en el repertorio del grupo secreto de Servando Carballar.
Sea como fuere, esta Femme Fakir tiene tablas suficientes, al igual que las tenía Koringa, para, sin dejar de ser ellos, sorprender con sugestivos quiebros al mas pintado en cada una de los números que se van sucediendo en este magnífico disco de estreno.



martes, 11 de octubre de 2016

Conde - Reverbville (Clifford Records 2015)

Cuando se anunció la creación del espectáculo Spanish Crooners, en el que compartían voz protagonista Javier Corcobado y Conde, la primera pregunta que me vino a la cabeza fue: ¿quién es Conde?. Casi a la par se anunciaba también la salida de Reverbville, su primer disco en solitario, editado por Clifford Records. Sospechando que este señor no era fruto de la generación espontánea, se imponía rastrear su pasado.
No me costó encontrar alguna web en la que se mencionaba su anterior proyecto, el grupo Santos De Goma. Ah, ¡a estos sí! Hace unos años me había hecho con Transparente, canciones de bonito pop con una voz que sentía cercana a la de Mikel Erentxun, pero con el poder evocador de la de El Zurdo. El Río y El Hombre Sin Nada Más fueron las que más tilín me hicieron de entre las seis que envolvía el bonito y artesanal artwork con el que las presentó la todavía incipiente discográfica Discosdelrollo.
Me di por satisfecho, pensando que también Conde sería un jovenzuelo con poco más de un lustro de andadura en las lides musicales, el primer disco del grupo databa de 2010, aunque esta suposición chocara frontalmente con mi concepto de crooner.
Transcurrieron meses y muchas escuchas a este Reverbville antes de que las miguitas de pan dejadas por la casualidad me llevasen a otro nombre, el de Camara. El single que editaron anda en casa, me dije. Lo había comprado hace años sin saber nada del grupo, impulsado por mi afán completista y porque quizás era la edición más asequible al bolsillo, en estos tiempos modernos, de todas las referencias iniciales de Tres Cipreses.
Efectivamente, en la contraportada del single aparece Conde como vocalista y autor de las letras de las canciones. Era 1982, Eduardo Benavente y el propio grupo se encargaron de la producción de estas dos canciones de estética dark y resultados convincentes. Al parecer Camara se creó en 1980 alrededor de Ricardo Teixidó, que se encargaba de la voz, batería y composición de los temas. Cuando este dejó el grupo para ingresar en Danza Invisible llegó el turno de un joven Conde que asumió el liderazgo de la banda.
Bueno, al final resultó que Conde podía llevar cerca de 35 años al pie del cañón... y a mí solo me faltaba completar el cuarto de siglo que fue desde el final de Camara hasta el principio de Santos De Goma.
Agradable tarea la de perseguir sus devaneos, en la que fueron apareciendo nombres como Harry Octopus y Basmatic, que no conocía de nada y otros como Mosquitos y Serie B, en los que por fin encontré la respuesta a otra pregunta que me había hecho hace mucho tiempo y de la que ya andaba olvidado. La cuestión era: ¿Por qué en aquel disco de Serie B, que encontré en un cajón de saldo y que compré porque lo había editado Cambayá y yo quería investigar lo del blues hecho en España, estaba la canción El Mago De Las Finanzas, que había sonado con frecuencia en la radio allá por los noventa interpretada por un grupo llamado Mosquitos al que nunca hice mucho caso?
Y este señor, alma mater de ambas bandas, era la respuesta. A todo esto la otra sorpresa fue que Serie B no hacía blues, sino un rock que se podría emparentar con el que unos años después pusiera en practica El Frente y que llevó a su líder, Gabriel Sopeña, a ser uno de los compositores más solicitados por quienes querían aunar calidad y accesibilidad en sus canciones, por ejemplo Loquillo.
Pues después de todo este camino por carreteras secundarias, el destino ha llevado a nuestro hombre hasta la ciudad de Reverbville, una Comala de nuestros días, donde los límites entre vida y muerte se difuminan en sus calles, donde en el aire se mezclan detalles cotidianos, amores imposibles y rumores de ajustes de cuentas. Llega tranquilo, seguro de sus pasos y no le cuesta encuentrar acomodo para sus huesos. Ya había estado aquí, sabe donde ocurrieron las cosas y haciendo gala de sus buenas dotes de observador y de su gusto por el detalle, desgrana la vida secreta del lugar, a la vez que reflexiona sobre las huellas que la vida ha esculpido en su interior. Canta sereno, guitarra en ristre y con cierta parsimonia, situándose a voluntad en uno u otro lado de esa frontera final que es el último día de la existencia de cada uno. Y desde tan desdibujado lugar nos entrega este emocionante disco de pop fuera del tiempo y el espacio que parece concebido desde las brumas del realismo mágico.
Para musicar esta última parada, por ahora, de su largo viaje Conde ha contado con la ayuda de las ánimas de quienes se llamaron Israel Calvo, Claudio Tomer, Francis Barba, Frank Mora y Meike Schönbütte.