miércoles, 25 de noviembre de 2015

Nacho Vegas En 10 Canciones por David Von Rivers

Estrenamos nuestra sección Explícalo En 10 Canciones con la participación de David Von Rivers. David lleva desde 2008 al frente de Truco Espárrago, sello que comenzó rescatando el legado de unos cuantos grupos imprescindibles de su Asturias natal, en los que se pueden rastrear los primeros pasos de músicos como Sergio Pérez (ahora en Svper, ex-Thelemáticos, ex- Anticonceptivas), Ignacio Estrada-Nora (Corte Moderno, ex-Thelemáticos, ex-Anticonceptivas, ex-¡Pelea!),  o Diego García (que ya prepara su segundo disco en solitario después de Estela Discoidea). Después de estos años su catálogo cuenta con referencias de lo más granado de su tierra, Pablo Und Destruktion, Borealis, Fee Reega, interesantes proyectos de cualquier otro punto del país como Irisono, Grassa Dato, IOM, A Letter For Elise, y la reedición de una banda mítica como Tortura Sistematika, entre otras cosas.
Su pasión por la música le llevó a escribir Navia Caótica, un resumen que abarca casi 30 años de rock en el occidente asturiano, y no debo equivocarme si afirmo que debe ser uno de los mejores conocedores de la música que se hace en el Principado.
Hoy David nos explica la trayectoria de Nacho Vegas, y no escoge el camino más obvio, debo confesar que fui el primer extrañado con la selección, sino uno más íntimo, sobre el que vale la pena detenerse, y que igual cuenta tanto de Nacho como de quien las elige.

Foto: Cristina Cotelo


Seronda “Actos Inexplicables” (Limbo Starr, 2001)
Año 2001: En ocho años Nacho Vegas había pasado del noise-rock de Eliminator Jr. al krautrock de Manta Ray, y después a lanzar un disco en solitario que violaba varias reglas del libro de estilo del indie nacional: cantaba en castellano, hablaba de cosas serias y salía en la portada como si fuese un cantautor protesta sudamericano (el interesado en indagar en estas cuestiones debe acudir al libro “Cajas de música difíciles de parar o el desencanto de Nacho Vegas” de Carlos Prieto). Por entonces Nacho no tenía banda, con lo que “Actos Inexplicables” es un disco muy diferente al resto de su producción. Incluso da la sensación de no haber encontrado aún una voz con que cantar. Esto no es menoscabo para una colección de canciones rotundas, entre las que hay que mencionar la sobrecogedora “El ángel Simón”, un tango fúnebre de ocho minutos y medio sin estribillo que se convirtió en una inesperada carta de presentación. Sin embargo he escogido “Seronda” por su sabor gris norteño y por el poder de las imágenes del videoclip que rodó Ramón Lluís Bande, El cielo sobre Gijón, en que Nacho aparece como un ángel frente a un plomizo cielo asturiano color gris, distante y lejano al género humano.




Noches de verano en la casa gris “Seis Canciones desde el norte” EP (Limbo Starr, 2001)
Lo interesante de la producción discográfica de Nacho Vegas es que tiene una carrera paralela de EPs, que él considera los hermanos pequeños de los álbumes, donde habitan una serie de canciones bastante interesantes. “Seis Canciones desde el norte”, compartido a medias con la cantautora Aroah, es un trabajo que rebosa ternura, como queda patente en “Las manos dentro del agua”. Pero es la de Vegas una ternura en ocasiones brutal, como quedará recogido en otras canciones con vocación menor como "En la ardiente oscuridad" o “Canción para Isabel”. "Noches de verano en la casa gris" es una canción apenas apoyada en Nacho y su guitarra, sobre un verano sumido en las brumas del recuerdo y el incesto. Pese a la aparente frialdad con que canta (“ahora ya no siento nada”), es su voz la que transmite ternura y empatía para sí mismo, la víctima (¿hace falta que apunte que la primera persona no siempre implica un tono autobiográfico?). Esa ternura nunca ha abandonado las letras de sus canciones. Para conocer al Nacho más descarnado hay que acudir a su prosa, como la selección de textos de su libro “Política de hechos consumados”.




El salitre “Cajas de música difíciles de parar” (Limbo Starr, 2003)
"Cajas de música difíciles de parar" fue el primer disco de Nacho con sus Bad Seeds particulares, Las Esferas Invisibles, una banda de músicos con poca experiencia que se las arregló para grabar nada menos que 26 temas en el Estudio del Puerto de Santa María de Paco Loco. 20 de estas canciones conformarían "Cajas de Música difíciles de parar", conocido por entonces como “el disco de la heroína”, un segundo álbum excesivo (doble CD y triple LP), exhibicionista y con clara vocación maldita. En un trabajo de esta magnitud es imposible no encontrar algunas canciones pilladas con alfileres, aunque el músculo de Vegas como escritor estaba más tenso que en su debut, y ahí están temas como “La Plaza de la Soledá”, “En la sed mortal”, “Stanislavsky”, “Mark Spitz”, “Gang Bang”, “La sed” o “La canción de la duermevela”.
Sin embargo, el tema estrella de este álbum es “El Salitre”, que abre el segundo disco compacto. Decía Beatriz Concepción que uno acaba agotado después de escuchar esta canción, y es una buena apreciación. "El salitre" es un viaje muy largo, nada menos que ocho minutos de canción, con arrebatos de épica (preciosos los arreglos de cuerda) no reñidos con la vulnerabilidad ni con los matices poéticos (el efectivo y constante uso del acordeón), y un texto que encierra más de una de esas perlas de sabiduría que Nacho suele entregar en sus textos. La canción abunda en la culpa con la serenidad que sigue al agotamiento. El mar, una de fuerzas de la naturaleza a la que es imposible sobreponerse (las tormentas y los aguaceros son motivos muy frecuentes en la discografía de Vegas), deja una marca de sal sobre la piel, que nos recuerda los conflictos y pérdidas que aún están por venir.
NOTA: Creo que Nacho no ha prestado a esta canción la atención que merecía. Cuando le pidieron que la comentase en Muzikalia (en una entrevista por otra parte repleta de ironía) el autor se limitó a citar un pasaje de Moby Dick, libro que reconoció haber influido en varias canciones del disco, promoviendo la imagen de un Vegas leyendo compulsivamente a Melville, buscando respuestas a las obsesiones y quimeras que se obstina en perseguir el ser humano. Hasta donde yo sé -y creedme que he hecho todo lo posible por saber- esta canción apenas fue interpretada en directo. Es más, sólo he podido encontrar una versión en directo grabada el 1 de junio de 2003 en la Sala Weekend de Sevilla. Es una interpretación bastante distinta a la del disco, y en su parte final casi parece desvanecerse. Aún así incluye un pasaje de viola sobrecogedor. Cada vez que he ido a ver a Nacho he esperado que tocase esta canción, y una vez en el casino de Gijón durante unos segundos creí que iba hacerlo, confundido por los acordes de "Canción de Palacio #7". Es lo más cerca que he estado.




Canción de palacio #7 “Canciones desde palacio” EP (Limbo Starr, 2003)
El EP "Cómo Hacer Crac" (Marxophone, 2011) marcó para muchos un giro de Vegas hacia contenidos sociales que cristalizaron en el que en este momento es su último álbum, “Resituación” (Marxophone, 2014). Pero aunque en ocasiones se acuse a la primera etapa de Vegas de ensimismamiento, a Nacho siempre se le ha notado que es de izquierdas. El ejemplo más claro es "Canción De Palacio #7", una deliciosa canción antineoliberal (Nacho siembre se traba al decir esto, no me extraña). El tema se centra en la figura de un escritor que observa un mundo enloquecido cual lobo estepario de Hesse, anticipándose varios años a cuestiones que antes del 15M eran propios de “antisistema”, como la gentrificación, la vacuidad de la vida moderna (tema que se repetirá en la excelente “Nuevos planes, idénticas estrategias”) y los desahucios, sin renunciar en ningún momento a una visión poética del conflicto.




Un rayo cae (2004)
El blog www.nachovegas.blogspot.com es buena muestra del tipo de público del que se ha rodeado Nacho Vegas: seguidores activos que se informan, comparten y buscan y rebuscan a la caza de imágenes, anécdotas o gemas ocultas del músico al que admiran y disfrutan. En el blog he podido encontrar grabaciones en directo de conciertos o verdaderas rarezas como "Así nos dieron las uvas", una sorprendente narración experimental perteneciente al rincón más oscuro del fondo de catálogo de Vegas. Mucho más inmediata es "Un rayo cae", una canción grabada en 2004 en el festival Contempopranea de Badajoz, en cuya edición se rendía tributo a la banda zaragozana El Niño Gusano. Es una canción con más jovialidad surrealista que cualquier canción propia de Nacho como pueda ser “Tu nuevo humidificador” o "Lo que comen las brujas", con lo que es una oportunidad rara de verle en un contexto distinto.




El Hombre Que Casi Conoció A Michi Panero “Desaparezca aquí" (Limbo Starr, 2005)
Había que ponerla. Posiblemente la canción más conocida, el hit del repertorio y seguramente la canción más canturreada en los conciertos de Nacho Vegas (“bravo, niñas”), aunque esto no siempre suceda (recuerdo un público muy sosaina en el Campoamor de Oviedo). Pero sois un poco pesaditos con la canción. Bueno, esto es algo inherente a todo hit, así que he de reconocer que, pese a todo, es una de las grandes canciones de "Desaparezca aquí", un álbum oscuro y vicioso en el que no faltan las buenas canciones (cualquiera de las otras nueve podría estar en esta lista. Es más, el disco al completo podría conformar esta lista porque, quiero dejarlo claro, lo considero el mejor trabajo de Nacho Vegas). “El Hombre Que Casi Conoció A Michi Panero” es una canción sobre la vida canalla repleta de sabiduría existencialista y nihilismo bohemio que incluye algunas de las estrofas más irónicas y autoparódicas de la discografía de Vegas (descontando la actual “Actores poco memorables”). Es posible que la simpatía que despierta la canción se deba a que el perdedor es un personaje que no es una amenaza para nadie y con el que es sencillo sentirse identificado. Y a que es imposible sacársela de la cabeza una vez que la has escuchado.




Cosas bien hechas “Esto no es una salida” EP (Limbo Starr, 2005)
Reconozco mi total debilidad por este largo EP (40 minutos), con al menos cuatro canciones absolutamente sobresalientes: “Hablando de Marlén”, “Nuevos Planes, Idénticas Estrategias”, “Cosas Bien Hechas” y “Mi Marilyn Particular”, ésta última con un arrebato final a ritmo de rumba. Hay un juego constante entre temas con humor y canciones más duras. En “Mi Marilyn Particular” Nacho se pone en la carne de un maltratador, tal cual se había puesto en la piel de una mujer maltratada años atrás en “Por culpa de la humedad”. El Instituto Canario de la Mujer consideró que esta canción favorecía la desprotección de las mujeres. Pero ya hemos visto que la primera persona no es siempre confesional, ¿verdad? ¿Eran Nabokov y Humbert Humbert la misma persona? Por supuesto que no. Se puede acusar de muchas cosas a Nacho Vegas, pero el machismo o la misoginia no son dos de ellas. Mi tema favorito de este trabajo es “Cosas bien hechas”, la canción más hijaputa de Nacho Vegas, ésta sí. Funciona como una oración; un exorcismo lento, arrastrado, agónico y malévolo (las menciones al diablo no son gratuitas). Hay personas que son como un cáncer, es jodido vivir con ellas y más jodido es sacarlas de tu vida (¿puedo saludar?), porque sólo se van de forma traumática habiéndose cobrado un tributo de tus entrañas. Aquí Nacho utiliza de nuevo la primera persona, interpretando al cáncer. La banda se muestra contenida y tensa, con explosiones eléctricas de progresiva intensidad. Siempre he visto en esta canción el reverso tenebroso a "Autoayuda", otro tema con un tono similar.




Días Extraños “El tiempo de las cerezas” (Capitol Music, 2006)
En 2006 y 2007 Nacho Vegas inauguró una etapa de colaboraciones con otros artistas. En un primer momento la idea de un disco con Enrique Bunbury causó estupefacción. ¿Qué hacía un artista independiente como Nacho Vegas grabando con un músico con contratos en Hispavox, Capitol y EMI? O peor: ¿Qué hacía Nacho Vegas grabando con el hortera de Héroes del Silencio? Pero también había interrogantes en la otra dirección: ¿Nacho Vegas? ¿El de Nacha Pop? ¿no? Pues ni idea. De todas formas, “El tiempo de las cerezas” fue un disco que vino muy bien a ambos músicos. Bunbury pudo superar un bloqueo creativo y Vegas se vio separado de sus colaboradores habituales (descontando a Xel Pereda y Paco Loco). El disco está particularmente centrado en las mujeres y lo (des)amoroso, aún cuando ambos autores llegasen a afirmar airadamente lo contrario en alguna entrevista de la época. Nacho ofrece en él algunas de sus canciones más convencionales e inmediatas, pero totalmente efectivas, como “Secretos y mentiras”, “Va a empezar a llover”, “La pena o la nada”, “El cazador” o “La fin”. "Días Extraños" describe ese instante en que dos destinos comienzan a separar su trayectoria en caminos divergentes. Me gusta mucho el aire literario de esta canción.




El Sacaúntos de Allariz “Lucas 15” (Lloria Discos, 2007)
Lucas 15 es un proyecto personal del guitarrista Xel Pereda, quien antes de trabajar con Nacho Vegas formaba parte de la agrupación folk Llan de Cubel. La idea de Pereda con Lucas 15 era rescatar canciones tradicionales y, al igual que han hecho otros artistas como Tom Waits, Shane MacGowan o Nick Cave, revisarlas desde la perspectiva moderna del rock. Pereda supo atraer a su proyecto tanto a Vegas como a varios de sus músicos, tal es el caso de Luis Rodríguez o Manu Molina. El resultado es una exitosa exploración sin complejos del cancionero popular asturiano, donde destacan canciones como "Moces a bailar", "Romance de la Pola", "Teresina" o la nana "Con tomillo y romero", interpretada solo por Xel Pereda con voz y guitarra. Uno de los momentos más eléctricos del disco es “El Sacauntos de Allariz”, canción basada en los crímenes de Manuel Blanco Romasanta, famoso hombre lobo gallego del siglo XIX, cuyas sangrientas andanzas llenaron las crónicas de la época y originaron el mito del hombre del saco. La banda provee una marcha electrizante que se va afectando con recursos expresivos cada vez más intensos según avanza la narración (destacar el trabajo de Pereda –como siempre- a la guitarra y de Chus Naves al piano y teclados) mientras Nacho Vegas actúa como un ciego de la época, recitando los romances de pliegos de cordel, proliferando en los detalles truculentos de los crímenes de Romana. El grupo acentúa la sensación del narrador de historias en la plaza del pueblo con pausas expresivas ("en esta segunda parte, si las fuerzas no me fallan, daremos fin al relato que estremece a toda España") y el texto termina remarcando la intención moral del romance, "madres las que escuchéis y buenas gentes honradas, educad a vuestros hijos en la religión cristiana, no sea el caso como este por una mala crianza que un malvado criminal salga de vuestras entrañas". Por cierto, hay un segundo disco de Lucas 15 en ciernes, titulado “In Memoriam”.




Morir o Matar “El manifiesto desastre” (Limbo Starr, 2008)
Después de un periodo de colaboraciones, cambios y ajustes personales, y la disolución de Las Esferas Invisibles (recogido en el documental “Carretera - La última gira de Nacho Vegas y Las Esferas Invisibles”, imposible de encontrar), Nacho Vegas volvía con su cuarto álbum. Puede que "El Manifiesto Desastre" no sea su mejor disco, pero sin duda marcó el final de una época junto a su hermano pequeño el EP "El Género Bobo”, que coincide con el fin de la vinculación al sello Limbo Starr. En este sentido, el videoclip de "Las Inmensas Preguntas" de Ramon Lluis Bande es explícito: la pérdida de las alas del ángel intocable de "Seronda", y su caída en la vida terrena. "El Manifiesto Desastre" es un álbum de luto, pérdida y desintoxicación (mantener esto en un nivel abstracto es bastante más terapéutico, para el oyente, dado que Vegas nunca ha considerado las canciones como una terapia, si no como un fin en sí mismas). También es el debut de la banda formada por Pereda/Boba/Rodríguez/Molina, una de las formaciones más efectivas que Vegas ha tenido a sus espaldas. Con todo, "El Manifiesto Desastre" era un álbum un tanto irregular, y a un tiempo uno de mis favoritos, dado el valor curativo de canciones como la divertida “Dry Martini, S.A.”, la desgarradora “El Tercer día” o la esperanzadora “Crujidos”. “Morir o Matar” cierra el disco y es la última de las grandes canciones de esta etapa de Nacho Vegas. Tengo la sensación de que esta historia épica, sórdida, tensa y trágica no hubiese desentonado en absoluto en "Desaparezca aquí".




Epílogo: No es que desde “El Manifiesto desastre” Nacho Vegas no haya producido discos ni canciones reseñables, sino que ha comenzado una nueva etapa demasiado reciente para poder valorarla en su justa medida. Hoy día vemos a un Nacho Vegas más afable, que ya no sale en las portadas de sus discos y que ya no posa fumando inseparable de sus gafas de sol. Y que se ha vuelto “social” (como si antes no lo fuese, ¿oíste?), para desesperación de algunos medios. Como mero apunte, me atrevo a señalar canciones como la contenida "La Gran Broma Final" o "El Mercado de Sonora" del disco transicional “La Zona Sucia” (Marxophone, 2010), "Cómo Hacer Crac", "En mi nueva vida" o "Dos bandos" del estupendo Miniálbum "Cómo Hacer Crac" (Marxophone, 2011), o el paródico (y autoparódico) comentario social de “Actores poco memorables” o el himno “Polvorado” del reciente “Resituación” (Marxophone, 2014). Será el tiempo quien ponga en perspectiva todos estos trabajos dentro de una obra que deseo larga y fructífera.


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